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Cosmovisión Tántrica: El baile del Ser

Dentro de la infinita vastedad del cosmos, el Tantra emerge como una filosofía profunda que no se contenta con simples definiciones o destinos concretos. En lugar de ello, se presenta como una paleta de experiencias y sensaciones que revela la riqueza de la existencia y nuestra conexión con todo lo que nos rodea. Se convierte en un mantra viviente que nos recuerda la importancia del proceso y del movimiento perpetuo en nuestra travesía por el universo.


Imagina por un instante un universo donde cada estrella, cada nebulosa, y cada galaxia es una chispa, una manifestación de una energía pura y en constante flujo. En este maravilloso lienzo cósmico, nosotros, como seres humanos, no somos meros observadores pasivos. Somos entidades resplandecientes, similares a esas estrellas, que emanan, sienten y experimentan energía en cada interacción, en cada pensamiento y en cada emoción. Esta energía, vibrante y dinámica, no permanece estática. Es como el agua de un río que nunca cruza el mismo punto dos veces; está en constante evolución, adaptación y transformación.





En la cosmovisión tántrica, el presente se magnifica y es reverenciado. No es simplemente una breve pausa entre el ayer y el mañana. Es un vasto océano en el que estamos inmersos, un océano repleto de posibilidades y potencialidades. Cada instante se convierte en una oportunidad para zambullirnos más profundamente, para explorar y descubrir. Cada ola, cada corriente que sentimos, es una lección, una caricia del universo que moldea nuestro ser y refuerza nuestra conexión con el todo.


Vivir desde una perspectiva tántrica es abrazar la vida como una danza eterna. No hay prisa por llegar a un final preestablecido. Cada paso, cada giro, cada movimiento es una expresión sublime de nuestra verdadera esencia. En este baile divino, no somos simplemente participantes pasivos; somos los coreógrafos, los creadores y bailarines, dando forma a nuestra propia epopeya cósmica en un universo en constante cambio.


El Tantra, en su sabiduría milenaria, nos invita a reimaginar nuestra relación con el cosmos. Nos anima a ver más allá de los destinos y objetivos, y a valorar la travesía en sí misma. En cada risa, en cada lágrima, en cada desafío y en cada victoria, encontramos la esencia del Tantra: un recordatorio de que el viaje, con todos sus altibajos, es donde reside el verdadero significado de la existencia. Es una invitación a vivir con pasión, consciencia y amor, celebrando cada momento como una manifestación única y preciosa del gran viaje cósmico del ser.


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